Con el paso de los años el Renault 5 Turbo se ha convertido en un vehículo de culto y un ejemplo de que los coches, cuando son buenos, se convierten en elementos totalmente atemporales, o incluso más valiosos con el paso del tiempo.

En el post anterior os contábamos la historia que rodea al Renault 5 GT Turbo, qué motivó su lanzamiento y cómo se gestó su diseño desde cero. En este post, vamos a pararnos un poco más en la mecánica del Renault 5 Turbo y por qué ha resistido tan bien el paso de los años.

La ambición ochentera de Renault

Los fabricantes de automóviles franceses siempre han tenido una fijación especial en crear versiones “pro” de sus coches más vendidos. Teniendo en cuenta que Renault había dado en el clavo con el Renault 5 Copa Turbo, la firma decidió lanzar una segunda generación. El Renault 5 Turbo no es solo un emblema de la casa francesa, sino del mundo automovilístico desde el último cuarto del siglo XX. Hoy es uno de los utilitarios más icónicos de la historia hasta la actualidad, y lo fue gracias a una arquitectura completamente nueva.

Tras un intenso trabajo de mecánica y compensación, la apuesta pequeña pero matona del grupo francés vió la luz entre una lluvia de flashes. La prensa de la época cayó rendida ante el Renault 5 Turbo.

Un diseño exterior atípico para su época

A nivel de diseño estético, el Renault 5 Turbo se desmarca del resto de ‘Supercinco’ con una carrocería muy particular. El frontal incorporaba un nuevo paragolpes, más bajo. Por otro lado se ensancharon los pasos de rueda y la talonera lateral con protecciones plásticas. También se incorporó un paragolpes más deportivo y se añadía un enorme rótulo metalizado que rezaba “Turbo”

Foto detalle del emblema metalizado "Turbo" en un Renault 5 Turbo

Renault decidió grabar la palabra «Turbo» en su nuevo modelo para identificarlo.

La primera serie del Renault 5 Turbo montaban una parrilla con el logo centrado, y en la segunda serie, se desplazó a la izquierda. Las ruedas eran unas gomas en medida 175/60 sobre llantas de aleación de 13 pulgadas que por su diseño entorpecían la correcta refrigeración de los frenos, que tenían tendencia a fatigarse. Tras un posterior rediseño, se introdujeron llantas con mayor abertura, pero que mantenían las medidas del modelo anterior.

Interior y equipamiento del Renault 5 Turbo

El plástico duro es una seña de identidad del mundo automovilístico en general. ¿Quién no se ha quemado con el volante de su coche en pleno verano?. El habitáculo del Renault 5 Turbo no supuso una revolución en este aspecto y la distribución de los mandos estaba fabricada en plástico. El equipamiento era más bien escaso y este es quizás el único aspecto al que sacar punta de este maravilloso modelo.

La deportividad y ligereza son las principales señas de identidad del Renault 5 Turbo. A costa de eliminar el aire acondicionado y la dirección asistida, el deportivo contaba con cierre centralizado, elevalunas eléctricos y unos asientos de corte deportivo que lo convertían en un modelo vanguardista para la época.

Mecánicamente exquisito

Para dar vida a su pequeño matón, Renault partió del conocido bloque Sierra de cuatro cilindros y 1.4 litros de cubicaje, al que se introdujo un turbocompresor Garrett T-2. El único inconveniente que producía esta configuración era una elevada temperatura, para lo que se tuvo que incorporar un encendido distinto. Este sistema reducía la potencia para no forzar demasiado al motor de 115 CV, un verdadero bólido para la época. Aún con los ajustes necesarios, el motor tendía a recalentarse, afectando al sistema eléctrico. Este problema se solventó en una segunda serie de 120 CV con un modelo mejorado para una correcta refrigeración.

La caja de cambios constaba de 5 velocidades cortas pero precisas y ambas series se distinguían principalmente por el comportamiento de la suspensión. En la segunda serie el vehículo era más amable en el manejo de su explosiva potencia. Por temas de emisiones en algunos mercados el Renault 5 Turbo se sustituyó por un menos capaz Renault 5 GTE, cuya mecánica de 1.7 litros heredada del Renault 19 ofrecía unos escasos 95 CV. Pese al cambio de motor, tanto estéticamente como las suspensiones y frenos eran iguales que en el GT Turbo.

¿Por qué se conoce al Renault 5 Turbo como “culo gordo”?

La pregunta que da título a este post, tienen una sencilla respuesta que todos los apasionados y apasionadas del motor conocen. El Renault 5 monta su motor en la parte trasera, lo cual produce un abombamiento que le ha valido este mote. Este detalle es uno de los emblemas más representativos de este vehículo.

Parte trasera de un Renault 5 Turbo restaurado

El motor montado en la parte trasera producía el famoso abombamiento del Renault 5 Turbo.

Valor histórico

Además de su imponente trasero, el Renault 5 Turbo siempre ha sido famoso por su estilo de conducción y las sensaciones que transmite al volante. Ya sea por aquello de revivir otra época o porque hay una tendencia a volver a vehículos que transmiten su propia energía, el precio del Renault 5 Turbo se ha disparado en los últimos años. Este utilitario forma parte de una serie de modelos clásicos que se encuentran en una burbuja de precios al alza. Debido al limitado número de modelos que existen, en algunos mercados el Renault 5 Turbo ha llegado incluso a multiplicar por tres su valor.

En AUTOMECANICA CASTILLO hemos tenido la suerte de poder trabajar con restauraciones de Renault 5 Turbo, y sentimos un especial cariño y devoción por este modelo. Si quieres que te ayudemos a poner a punto tu R5 o si quieres asesoramiento para comprar uno de segunda mano, contacta con nosotros sin ningún compromiso.